Opinión: DULCE IMPUNIDAD, AMARGA JUSTICIA (PROCESO Y JUICIO ORAL: Hasta 10 años preso por robar golosinas)
Publicado por Agencia 144 | 30 Oct, 2008Avellaneda, 30 Octubre [Agencia 144] Por Alfredo Grande (*) “la cultura represora baja la imputabilidad de los de abajo y sube la impunidad de los de arriba” (aforismo implicado).
Es menor de edad y está acusado de robar Titas, Rhodesias, caramelos, alfajores y galletitas de un kiosco. ¿Es excesiva la pena? La Sala Sexta de la Cámara del Crimen confirmó el procesamiento contra el menor y lo acusó de haber robado: "dos cajas de 'Tita', dos de 'Rhodesia', tres bolsas de caramelos 'Arcor', tres cajas de 'Bonobon', una de alfajores 'Dulce Reina', cinco paquetes de galletitas 'Sonrisas', cinco de 'Merengadas', cinco de 'Mellizas' y cinco de 'Diversión'".
La carátula de una causa judicial es un potente analizador de la cultura represora. “Dime como carátulas y te diré quien eres”. El código penal es la evidencia sensible de la organización social y de la forma que reparte premios y castigos. Recordemos para no olvidar... al menos no del todo. Caso 1 de la fiscalía: “el” Bambino Veira, ídolo de los “santos” (¿qué le hace una paradoja más al tigre represor?) acusado de violación a un menor. Nació a la vida del fútbol como integrante de los inolvidables “caras sucias”. Se le volvió a ensuciar la cara cuando por ser tan lindo (al decir de su novia Sonia Pepe) todos (ellos y ellas) se enamoraban de él. La carátula final fue: “violación en grado de tentativa”. Por supuesto después de hábiles artimañas legales y culturales para explicar el delito desde las características psicofísicas de la víctima y no desde las características psicofísicas del victimario. Por lo tanto zafó legalmente, más allá que había zafado culturalmente cuando la hinchada santa le obsequió el canto: “bambino, bambino, dámela a Sonia y te doy a mi sobrino”. Muy dulce. En este caso, un delito atroz tuvo la indulgencia mediática y legal para que todo quedara en el lugar de siempre. O sea el de la impunidad.


El género humorístico parece ser hoy cosa de hombres. ¿El humor es machista? ¿Qué lugar ocupan las mujeres? Jóvenes humoristas abordan en esta nota las verdades, los prejuicios, los límites y los mitos en esta rama del arte.
La magnitud de la crisis no permite, ni siquiera a los expertos, de aquí y allí, armar fuegos de artificio, cortinas de humo, distracciones masivas. A tal punto que hasta los más empecinados en agitar la famosa valijita del soplón del FBI y la CIA, Antonini Wilson, han tenido que achicar el espacio en los medios de comunicación con el temita de los ochocientos mil dólares. No es para menos, el cimbronazo del capitalismo, en su recamara –EE.UU.- es, dicen, admiten, aseguran, e intentan convencernos, de setecientos mil millones de dólares. Sin embargo, las malas lenguas, de los “perros comunistas”, hablan de algo más: una cifra aproximada al millón de millones de dólares. Entonces, claro, toda prestidigitación alrededor de la valijita de Antonini se desvanece frente al despatarre financiero producido en el centro del universo, punto neurálgico de las más refinadas corrupciones a escala planetaria. La valijita del soplón del FBI y la CIA se reduce a cenizas. Pero ni así deja de ser alumbrada por el foco de la “transparencia”. Empeño emprendido por hombres, mujeres y organizaciones que, con el estandarte de la “ética” y la “moral” dominante, rinden tributo, directa o indirectamente, a lo que EE.UU, hace aparecer y desaparecer como por arte de mafia: una valijita –la de Antonini- que sale, incesante, de la galera y otras dos sepultadas bajo siete llaves.
Esta muestra propone un recorrido visual por los principales acontecimientos del país ocurridos durante 2007. Se exhiben 400 imágenes ordenadas en fotos individuales e historias gráficas con distintos ejes temáticos como actualidad, deportes, naturaleza y medio ambiente, artes y espectáculos y vida cotidiana.
El festival es de carácter nacional y en la provincia de Buenos Aires hay de 30 sedes entre las que se destacan Luján, Bahía Blanca, Azul, Tandil, Olavarria y Coronel Suárez. En la edición número 14